Estos son mis principios. Si no les gustan tengo otros.

18 09 2008

Nos habían convencido de las bondades del liberalismo económico (o eso pretendían), de cómo los estados debían mantenerse al margen no sólo de la economía, sino también de la prestación de servicios esenciales para los ciudadanos como lo son en nuestros tiempos la educación y la sanidad, e incluso hubo alguno empeñado en quitar “músculo” al Estado de tal manera que llegó a insinuar que la seguridad teníamos que buscárnosla cada uno en la medida en que la necesitáramos y/o pudiésemos pagar.

La crisis económica proviene sin duda de los excesos perpetrados por los especuladores financieros que se han dedicado a enriquecerse como el que juega al Monopoly con bienes básicos como el petróleo, los alimentos y con la vivienda. ¿Quién no conoce a alguno metido a promotor inmobiliario que se ha hecho rico e incluso “endiosado” a la luz del ladrillo? ¿Quién no ha escuchado de alguien que ha pegado un “pelotazo” dando un “pase” a una vivienda que nadie ocupará y de la que sólo había hecho una entrega a cuenta? ¿Alguien no sabe de alguien que se haya enriquecido a cuenta de un terrenillo que le han recalificado? ¿No conocemos a nadie que se vio afectado por un ERE por su empresa no ganaba tanto como antes?

Sólo ven trabas en la intervención estatal sobre la economía o el mercado de trabajo al que pretenden flexibilizar hasta convertirlo en un contorsionista, esquelético y sumiso plagado de mileuristas, o menos, y que sólo se refieren a los impuestos para demandar continuas bajadas con la supuesta intención de favorecer las inversiones. Son, entre otros, sus principios.

El Presidente de los empresarios realizó ayer unas declaraciones en las que solicitaba la adopción de determinadas medidas económicas por parte del Gobierno y criticó, por insuficientes, que sólo hayan tomado algunas que vino a cifrar en un 15%, y pidió la privatización de empresas y servicios públicos y mayores medidas liberalizadoras. Hasta aquí no hay nada extraño porque todo entra en su lógica económica. Lo que parece grotesco, por incongruente, es que Díaz Ferrán, quien habrá pensado que si en la cuna del liberalismo el estado ha intervenido en los mercados al rescate de esas entidades crediticias con nombre de establecimientos de comida basura, por qué no lo va a hacer el nuestro aquí y espetó, tras declararse enamorado de ella, que “debería hacerse un paréntesis en la economía de mercado”, preocupado, cómo no, por los miles de empleos que se perderán.

Seguro que a Díaz Ferrán se le habrá ocurrido lo del paréntesis en vez de cuestionar si su modelo está caduco, porque seguro que si la vaca engorda de nuevo pretenderá, tras el paréntesis, sacarle para él y sus asociados toda la leche.

La realidad es que si la cosa sigue mal y se empeora, el Estado no tendrá más remedio que intervenir en defensa de los intereses de la economía en su conjunto. La pregunta, entonces, será si después de hacerlo consentirá en que vuelvan a esos esquemas liberales de principos tan volubles y acomodaticios a sus intereses.


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2 respuestas

18 09 2008
Selma

Me estan dando tanta pena estos pobres Empresarios, que estoy por poner una hucha para ayudarles, o crear una ONG…
Y seguimos pringando los de siempre…¡ amos anda!

Un beso Juanjo!

18 09 2008
Atenea.

Me perece vergonzoso lo que se empieza a insinuar desde el ambito empresiarial.
Un abrazo, compañero.
Atenea.

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