
Se puede decir que los de mi edad -y los mayores que yo- no tuvimos otra oportunidad que la de ser fumadores, porque sin fumar no eras nadie. ¿Como ibas a ser a los 12 o 13 el “muchachito” de la peli que acababas de ver en el cine sin fumar? Los demás niños se reían de mí -y yo de ellos- cuando me ponía verde por las arcadas, pero ahí estuvo el tío que aprendió a fumar,…más de la cuenta, diría yo.
Llevo sin fumar lo que lleva en vigor la “ley antibaco”,desde el 1 de enero de 2006, es decir,algo más de tres años. Si a esto le sumo los trece que me tiré sin ser fumador activo -porque pasivo lo fui desde que nací- podría decir que he estado sin fumar tan sólo un mísero 38,44% del total de mi vida, porcentaje que, dicho sea de paso, espero ir aumentando, lógicamente, con la edad.
No piensen los grandes fumadores que si digo esto, que conseguí dejar de fumar, será porque era un fumador ocasional de esos que se fuman un cigarrillo en las ocasiones especiales, de los de bodas, bautizos y comuniones, o de los de la comida con los amigos,…de los que me dan envidia. Cuando dejé de fumar no lo hacía nada mal. Dos paquetes y medio de Ducados y algún que otro “purito” caían a diario; todo esto, claro está, sin estar de fiesta, ahí ya ni se sabe. Su trabajo costó, e incluso algún susto provocado por un ataque de ansiedad y algún que otro kilo de más con el que ando a la gresca.
Se puede decir que fui uno de aquellos a los que la incomodidad que le iba a suponer el seguir fumando sedujo para dejar de hacerlo definitivamente, porque a la mayoría de los fumadores nos preocupa tan poco nuestra propia salud que son otros los motivos que nos llevan a dejar el tabaco. Objetivo cumplido y bien por la ley.
Estos días, en la prensa, aperecen noticias sobre la ley que dicen que ésta está agotada, que no está incentivando la disminución del hábito y que el consumo está estancado. Pero lo más grave que he leído al respecto tiene que ver con la vulneración de los derechos -del derecho a no fumar- de miles de trabajadores de la hostelería que se ven obligados a desenvolverse en un hábitat cargado por el humo de los clientes de los restaurantes, bares y otros locales donde la ley permite que se fume. Cifran en 1000 las muertes entre estos trabajadores que se podrían haber evitado si la ley hubiese prohibido fumar en los espacios cerrados las que, unidas a otras 1200 de fumadores pasivos -clientes- en estos locales, elevan el total de víctimas causadas por la permisividad de la ley a 2200.
No soy un ex fumador -o no sé si decir fumador, porque creo que esto no se deja del todo- intransigente ni estoy en contra de los fumadores. Es más, me gusta salir con algún compañero o compañera del trabajo a la calle, acompañarlos a echar el cigarro y, de paso, alargar la nariz para pillar “pasivamente”, aunque a voluntad, el aroma de su cigarrillo. La verdad es que se han creado buenas tertulias a las puertas de los lugares de trabajo, y hasta han surgido nuevos lazos de amistad o se han reforzado otros. Pero si está demostrado que ” EL TABACO PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD”, deberíamos pensar más en la de los que no quieren fumar y se ven forzados a ello, que en la de los que voluntariamente se someten al placer del humo, y menos en su comodidad.
Yo prometo seguir acompañándoos.







Por mi condición de fumadora (si lo sé, es malo, malísimo) al leer tu Entrada me he sentido como una alumna ante su Profe… Me he sentido reñida… Aleccionada… Pero igual que esta alumna que se queda tan “pancha” aparentemente, en el fondo yo sé que tienes toda la razón del mundo, Juanjo…
Es ejemplar esta fuerza de voluntad que has tenido para conseguirlo… Ante eso “Chapeau”! Muy sinceramente te lo digo. Tienes razón también en sensibilizarnos ante estos fumadores”pasivos” en sus lugares de trabajo…
Excelente Post … Te prometo ser una buena alumna.. Y hacerte caso… poco a poco, eso sí…
Un beso… sin humo.
Hola, Selma, mi nómada amiga y casi única lectora.
No habría cosa que me hiciera más feliz que poder ayudar a mis verdaderos amigos a romper con ese lazo que esclaviza tanto. No sé si te podría ser de utilidad si te decides a dejarlo, pero ten por seguro que contarías con mi apoyo y pondría a tu servicio toda mi experiencia.
Son muchas las razones para dejarlo, al margen de las de la salud. ¿Te imaginas en vuelo encerrada por muchas horas sin fumar? Dejándolo se gana libertad.
Un beso.
PD.: No me molesta el humo.
Me estás convenciendo, Juanjo… Y esta ayuda que me brindas la acepto encantada..
Lo definitivo, mi afición a viajar.. y si, merece la pena perder este hábito para ganar en libertad.. si!
Un beso y gracias por este apoyo, de verdad…
el día 21 de enero, dejé de fumar, uffffff, me está costando, pero bueno, sé que lo voy a conseguir.
lo que más me gusta es la libertad que siento, es increible, pero es así.
ah, por cierto, CIRQUE DU SOLEIL, son espectaculares, desde que los ví en Alegría, creo que no me han dejado de maravillar y Varekai no iba a ser menos
“dondequiera que” es la traducción, me pareció precioso.
Mi “truco”, Morgana, si es que puedo llamarlo así, consistió en no crearme un estado de ansiedad demasiado fuerte convenciéndome a mí mismo de que el tabaco se deja cigarrillo a cigarrillo, uno a uno y no todos de golpe. A mí me alteraba la idea de que jamás lo iba a volver probar porque los veía a todos los cigarrillos de golpe, pensé que era mejor “pelearse” con ellos de uno en uno. A medida que pasa el tiempo se reducen las ganas y te sientes más fuerte contra ellos; al final casi ni te acuerdas. Suerte y ánimo.
Sobre el Circo del Sol, ¿qué decirte? Como lo has visto habrás comprobado que lo que digo en el post es cierto: llega el momento en que no sabes para donde mirar, ni a qué prestar atención, faltan sentidos.
Un saludo.