El Dios de los roucos está cabreado.
Los padres de Andrés pudieron tener un hijo, Javier, que está libre de la enfermedad que padece su hermano desde que nació hace siete años y que él también hubiese padecido a causa de que al Dios de los roucos se le pasó por alto lo de la genética. Esto fue posible gracias a que los médicos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla fueron capaces de seleccionar a Javier de entre otros embriones para que naciera sano.
A los roucos no les gusta que el hombre juegue a ser su Dios -del que dicen tener el monopolio de su representación- ni para escapar de la muerte ni para salvar la vida de un niño, ni de dos. Tampoco les gusta que la gente muera sin dolores, acuérdense del doctor Montes. Aunque no estoy seguro de lo que pensarían si los que pasaran dolor o fuesen a morir atormentados por ellos fueran ellos mismos o algún allegado suyo, ni sabría precisar ahora si los roucos tienen familia o sólo allegados; ni siquiera estoy convencido de lo que harían si fueran los padres de Javier y de Andrés.
Pero el cabreo va más allá. Gracias a la manera “perversa” en que progresa la ciencia -¡y aquí, en Andalucía!- Javier no sólo se ha salvado de morir a los cuarenta años a causa de una enfermedad que no me importa cómo se llama y tras una anémica existencia -que le hubiese obligado a recibir transfusiones sanguíneas semanalmente-, hasta que la muerte lo hubiese separado de la vida, claro está, sino que para más INRI, con perdón, un trasplante suyo, de su cordón umbilical, va a permitir que su hermano Andrés se escape de ir a cielo de los roucos antes de lo que la cordura, la de cualquiera, entienda por razonable.
Los padres de Andrés y de Javier tienen la satisfacción de haber engendrado la vida doblemente: han traído al mundo a un hijo que deseaban y que por miedo a la enfermedad no se atrevían a concebir, y la de haber dado a luz gracias a la ciencia, en una segunda oportunidad, la de su otro hijo, Andrés, que fue engendrado en falso por culpa de la genética. Como pueden suponer lo que los roucos opinen al respecto se las trae al pairo, pero a pesar de ello su madre ha dicho que “Respeto a todos y pido a todos que me respeten. Yo no he hecho nada malo; todo lo que he hecho es salvar la vida a mi hijo”, que es mucho más humano y congruente que lo que los roucos han dicho de ella.
Dicen que Javier es un “niño medicamento” pero a mí, en realidad, me parece que es, como decía JRJ, un “niñodios”.
Amén.








Con perdón y por respeto a tu Blog… A Ro(u)cco y sus hermanos que les den…
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Aquí veo a una Familia feliz, muy feliz.. Y a un niño, Andrés, que ha vuelto a nacer gracías a su hermanito Javier, gracías a la valentia y el amor que le profesan sus Padres, gracías a la ciencia y a estos médicos… Y a pesar de los cuervos de siempre… Y me parece increíble que esta hermosa Madre tenga que justificarse, para nada lo tiene que hacer…
En el “País” junto al artículo que habla de este milagro de la ciencia, en los otros no creo, hay una encuesta… Que la miren estos refractarios a la Felicidad ajena..
Dan un 95% de personas que están a favor … y un miserable 4% en contra, el 1% los de siempre, NsNc.. Con ello está todo dicho y demostrado … Están a años luz de todo, la cuestión es amargar la existencia o impedirla…
Me ha encantado este Post, Juanjo, todo un alegato a la VIDA, y con este título y su conclusión “El niñodios” recuerda a un gran Poeta, muy grande…Es lo que es este Niño… Este es su milagro…
Te felicito, por tu Post, y por ser Andaluz, Tierra donde se dió este milagro… del amor y de la ciencia.
Un beso, Juanjo.
Mencionas al Doctor Montes, excelente médico y sobre todo una bellísima persona, no sé si lo sabrás, pero te dejo este enlace, solo una muestra de lo que se está haciendo
http://www.facebook.com/group.php?sid=9692a52fd23889ada1070c99c2cb79a3&gid=26450179147
los responsables de Facebook no han tenido a bien anular un grupo que hace apología de un grave delito.
Hacen del odio su forma de vida, tienen mentes oscuras, muy oscuras.
Al gran poeta que mencionas Juan Ramón Jimenez, verguenza deberían sentir, murió en el exilio, en Puerto Rico, lo que hicieron con su casa de Madrid no tiene nombre.
Sabes? me encanta este poeta, escribio unas poesias amor increibles…
¿Qué me copiaste en ti,
que cuando falta en mí
la imajen de la cima,
corro a mirarme en ti?
bueno que me ha encantado tu post, disculpa si me he extendido mucho.
Eso es oro puro.
Nada que añadir a lo que tú sabiamente dices.
¡Gracias por tus comentarios!
Te enlazo en mi pequeña bitacora
Saludos