Hacienda somos todos y otros mitos

26 09 2009

La derecha económica, esa a la que le gusta llamarse liberal, ha elevado a los altares de su credo al tal Laffer. Sus teorías son también las que inspiran a nuestra derecha para sostener como una verdad indiscutible que subir los impuestos es malo porque produce el efecto contrario al deseado, y hace caer la recaudación. Laffer dice que la subida de los tipos impositivos por encima de uno que se considera ya como excesivo hace retraerse a una inversión que ve gravados en demasía  sus esfuerzos y consecuentemente adelgazados sus beneficios desincentivando, de esta manera, el crecimiento y, por ende, la generación de empleo.

También nos dicen que la elevación de tipos favorece que sean menos los que están dispuestos a declarar, es decir que, según argumentan los seguidores de esta teoría, una bajada de impuestos hace aflorar contribuyentes que andaban despistados del sistema y que algunos -de los que ya declaraban- recobren la memoria y dejen de hacer trampas o las hagan por menor cuantía, y al contrario, que una subida de tipos produce un aumento del escaqueo o de la amnesia fiscal.

curvalafferLo cierto es que hay pocas verdades que sean inmutables -y algunas son hasta muy  manipulables- aunque haya quien se empeñe en convertirlas en leyes absolutas,…la curva de Laffer tampoco lo es. Si bien es cierto que subiendo tipos puede caer la recaudación, esto sólo sucede por encima de un tipo impositivo máximo que, en nuestro caso, no se sabe cuál es. Por tanto mientras no se llegue a este tipo el mismo Laffer  –pero no la derecha- reconoce que aumenta la recaudación. En este caso, como vemos, la derecha sólo acepta como válida la mitad de la teoría, porque desprecia la curva en su primera mitad -antes de que lleguemos a ese tipo máximo-, asumiendo como cierto que cualquier incremento de los tipos impositivos produce efectos negativos sobre la recaudación.

Respecto a los otros – los que se esconden o permanecen “sumergidos”, los  que se desincentivan con tanta facilidad-,  animar al Gobierno a que aumente el número de inspectores y de inspecciones fiscales porque hay cosas que son muy difíciles de creer y, nada más que se hurgue un poco, se nos viene abajo ese otro mito que nos enseñó a ser solidarios desde el punto de vista impositivo, y nos damos cuenta de que Hacienda, en realidad, no somos todos, o al menos no todos los que debíamos ser, y eso de verdad que además desencantar, cabrea.





Donde dije digo.

3 09 2009

Como suele suceder en verano con algunos blogs el mío ha estado cerrado por vacaciones y por extrema gandulería -aunque para mi amiga Selma , que por cierto debe seguir descansando y leyendo, pueda parecer “desidia”, como titulé mi último post- del que suscribe, y no por falta de motivos, pues entre correas, gürtels, bigotes, trajes, espadas, bolsos, espías, supuestas escuchas y denuncias sin pruebas, el verano no ha estado para permanecer callado sino todo lo contrario, y todo sin tener en cuenta la puñetera crisis y a los de siempre que, como todos los años, han hecho su particular campaña de miedo y asesinato.

Si algo me ha motivado a empezar hoy -a parte de que porque ya parece hora que debe ir uno sacudiéndose el letargo del estío- ha sido una curiosa reacción que he experimentado hoy al recibir de un amigo un correo de esos que circulan por la Red y que parece que estén hechos a medida para dar carnaza a la hinchada política o, en su defecto, mosquear al amigo que no comulga ideológicamente contigo. El mail en cuestión es un vídeo que, bajo el título de “El visionario”, recopila diversos actos electorales de 2008, en los que el Presidente Rodríguez Zapatero realiza determinadas  previsiones  sobre el crecimiento de nuestra economía,  y que viene acompañado de un escueto comentario del autor del mail, o vaya usted a saber de quién, en el que lo tilda -a ZP- de “Nostradamus” y se espanta de que haya gente que “aún lo justifique”.

La verdad es que en esta crisis no hay quien haya acertado en una previsión, ni siquiera quien haya demostrado la agudeza para el pronóstico de Zaplana que, ya en septiembre de 2007, hablaba de recesión a pesar de que nuestra economía crecía, aún, a un 4% -a saber qué parte de culpa tienen en nuestra situación actual semejantes comportamientos tan irresponsables y malintencionados- . Todos, desde los bancos centrales a las agencias de calificación pasando por los gobiernos, e incluso los que se ofrecían como solución a todos los males augurando tasas de crecimiento medio del 3.3% para el cuatrienio 2008-2012, se han equivocado porque fue imposible determinar la profundidad de la crisis originada por esa manera tan peculiar que tienen los especuladores de hacer negocios, y han ido haciendo continuas correcciones aunque algunos, de los que tampoco dieron ni una, siguen postulándose como salvadores ante la crisis  aún cuando siguen comulgando con los métodos económicos de quienes la originaron, y siguen proponiendo las mismas soluciones que en 2008 cuando se equivocaron. Incluso algún que otro gurú -de los que ganan más que C. Ronaldo- fichado al objeto y luego arrinconado, y un ex ministro -que no sé si es el de los trajes o un hermano suyo- también se aventuraban en previsiones de lo más optimistas, aunque ahora todos traten de que olvidemos que dijeron lo que dijeron como han hecho, por cierto, en otros asuntos.

Es lo que tienen las hemerotecas, que sirven para que la jodía memoria humana que, a veces, es muy corta -con o sin intención- se refresque y que cada uno quede en su sitio.