¿Tanto hemos cambiado?

20 11 2009

En julio de 1997 mi hijo tenía 4 años recién cumplidos. Yo creí que, aunque él no tuviera conciencia de qué significaba el lazo negro que su madre y yo prendimos en su pecho, lo estábamos educando para la democracia y para la libertad.  A mí me parece que lo estamos consiguiendo. Marchamos por la libertad, primero, de Miguel Ángel Blanco y para protestar contra su inútil  muerte y apoyar a su familia y a todos nosotros, después, junto a miles, cientos de miles, millones en todo el país, de personas sin carnés ni militancias.

No recuerdo en aquella época los debates mediáticos de tertulianos a sueldo por la gestión de su secuestro, ni que la oposición política de entonces hiciera de aquello un casus belli, sino todo lo contrario; recuerdo silencio y dejar hacer a quien debía hacerlo. Aquello, por desgracia no salió bien, pero no recuerdo que nadie lo echara en cara ni exigiera responsabilidades a nadie a excepción, claro está, que a los culpables de aquella atrocidad.

¿Qué nos ha pasado para que en el caso del secuestro del atunero Alakrana se esté hablando más de la actuación del Gobierno -durante y después del secuestro- que de los responsables a pesar de que el episodio se ha saldado sin víctimas? ¿Quién o qué ha pasado por la política española para que hayan cambiado de esta manera las reglas del juego?

Cuando en 1996 ETA asesinó a Francisco Tomás y Valiente, José Mª Aznar, aún en la oposición, declaró que el entonces Presidente Felipe González tenía algo de culpa en el asesinato”. Quizás aquí estuviese el principio del cambio, del cainismo.





Hacienda somos todos y otros mitos

26 09 2009

La derecha económica, esa a la que le gusta llamarse liberal, ha elevado a los altares de su credo al tal Laffer. Sus teorías son también las que inspiran a nuestra derecha para sostener como una verdad indiscutible que subir los impuestos es malo porque produce el efecto contrario al deseado, y hace caer la recaudación. Laffer dice que la subida de los tipos impositivos por encima de uno que se considera ya como excesivo hace retraerse a una inversión que ve gravados en demasía  sus esfuerzos y consecuentemente adelgazados sus beneficios desincentivando, de esta manera, el crecimiento y, por ende, la generación de empleo.

También nos dicen que la elevación de tipos favorece que sean menos los que están dispuestos a declarar, es decir que, según argumentan los seguidores de esta teoría, una bajada de impuestos hace aflorar contribuyentes que andaban despistados del sistema y que algunos -de los que ya declaraban- recobren la memoria y dejen de hacer trampas o las hagan por menor cuantía, y al contrario, que una subida de tipos produce un aumento del escaqueo o de la amnesia fiscal.

curvalafferLo cierto es que hay pocas verdades que sean inmutables -y algunas son hasta muy  manipulables- aunque haya quien se empeñe en convertirlas en leyes absolutas,…la curva de Laffer tampoco lo es. Si bien es cierto que subiendo tipos puede caer la recaudación, esto sólo sucede por encima de un tipo impositivo máximo que, en nuestro caso, no se sabe cuál es. Por tanto mientras no se llegue a este tipo el mismo Laffer  –pero no la derecha- reconoce que aumenta la recaudación. En este caso, como vemos, la derecha sólo acepta como válida la mitad de la teoría, porque desprecia la curva en su primera mitad -antes de que lleguemos a ese tipo máximo-, asumiendo como cierto que cualquier incremento de los tipos impositivos produce efectos negativos sobre la recaudación.

Respecto a los otros – los que se esconden o permanecen “sumergidos”, los  que se desincentivan con tanta facilidad-,  animar al Gobierno a que aumente el número de inspectores y de inspecciones fiscales porque hay cosas que son muy difíciles de creer y, nada más que se hurgue un poco, se nos viene abajo ese otro mito que nos enseñó a ser solidarios desde el punto de vista impositivo, y nos damos cuenta de que Hacienda, en realidad, no somos todos, o al menos no todos los que debíamos ser, y eso de verdad que además desencantar, cabrea.





Desidia

9 06 2009

pict_20081124PHT42918Raya el patetismo escuchar en las tertulias a los sesudos analistas políticos buscando las responsabilidades de la escasa participación – un 46%- en los comicios europeos del día 7 en la poca ilusión por Europa que la clase política ha insuflado en la ciudadanía. Resulta asimismo patético oír a la clase política aceptando como buenos los datos de participación porque resultan prácticamente iguales -de malos, se les debió olvidar decir- que los de las últimas elecciones europeas, y muriendo de autocomplacencia con los resultados obtenidos por sus partidos, todos buenos, por supuesto, y sin realizar un poco de autocrítica. Unos porque esperaban un desastre que no se ha producido a pesar de la que está cayendo -quizás como premio a las medidas implementadas y los esfuerzos realizados de cara a la opinión pública-, otros porque han conseguido una pírrica victoria muy inferior a la que esperaban -a pesar de los paseos por los juzgados de algunos de sus líderes-, otros se consuelan con haber repetido los paupérrimos resultados de las últimas elecciones interpretando este hecho como un freno a la caída libre en la que se veían inmersos, otros porque han pescado en río revuelto y han conseguido una representación que no tenían,…, todos contentos. Y es cierto que a casi a todos se les olvidó hablar de Europa y el debate político se ha venido a centrar en problemas domésticos, si es que puede llamarse así a una falsa polémica suscitada con los desplazamientos del presidente del Gobierno y su seguridad.

¿Pero es verdad que el problema de la abstención es por la falta de motivación con respecto Europa o es la carencia de concienciación de la ciudadanía de que su voto es importante cuando se dirime cuál va a ser su futuro o el de sus hijos? ¿Cómo convencer a la gente de la importancia y la fuerza que tiene un voto no sólo en los comicios que están fuertemente polarizados ideológicamente como sucedió en nuestras generales de 2004 y 2008 -recuérdese que la participación sobrepasó entonces el 75%-? ¿Están libres de culpa los ciudadanos que actúan con ese pasotismo esperando únicamente los beneficios del sistema sin preguntarse siquiera cómo se obtienen o de dónde vienen, quejándose de lo mal que funciona todo cuando las cosas no están de su agrado y rehuyendo el compromiso e implicación con la sociedad? ¿Es de recibo que se trate a los ciudadanos que eluden sus responsabilidades como a unos menores de edad cargando sobre otros su falta de motivación, eximiéndoles de toda culpa por el incumplimiento de sus obligaciones? ¿No sería normal que la ciudadanía tomara consciencia de una vez que en democracia la política se hace desde abajo y que a quienes hay que motivar son a nuestros representantes para que hagan bien su trabajo, ya que cobran con nuestros impuestos? ¿Tenemos los ciudadanos derecho a disfrutar de los beneficios de la democracia y podemos eludir, sin más, la responsabilidad más básica  que tenemos con ella? ¿Colisiona el derecho a “no votar” con el deseo de una sociedad mejor de las personas que se implican, cuando las consecuencias se reparten entre todos por igual? ¿Quiénes serán los verdaderos culpables cuando pase algo de lo que tengamos que arrepentirnos?

Entre tanto, en España ha ganado las elecciones un partido, en medio de un escándalo por corrupción, cuyo cabeza de lista no condena el franquismo porque considera que en aquella época se vivía en una “extraordinaria placidez”,  y que no hace mucho secundó la afirmación de un alto representante de la Iglesia Católica que considera que abortar es peor que los abusos sexuales a menores cometidos por el clero; y en el resto de Europa, de forma preocupante, ultras, xenófobos, eurófobos, euroescépticos y populistas se abren camino hacia la Eurocámara gracias a la desidia generalizada con la intención de reventar el sistema sentados en el mismo centro de sus instituciones.





Te recuerdo…Víctor.

27 05 2009

Yo siempre he creído en la Justicia. Es cierto que muchas veces me he cabreado porque considero que va lenta, pero luego me he contentado con aquello de que más vale lento, pero seguro. Aunque lo mismo luego me vuelve a mosquear con eso de las prescripciones o las eximentes de la obediencia debida.

La noticia salta hoy a los medios: han detenido a los asesinos de Víctor Jara;  sólo han tardado casi 36 años, si bien es cierto que contaron con la colaboración de todos los que mandaron en su país, todos esos años, para no ser descubiertos.

Los de mi generación conocimos todas sus canciones y algunas veces, en nuestra adolescencia, no tuvimos consciencia real de lo que Víctor Jara ni sus canciones representaban. Ciertamente, éramos unos jóvenes muy políticos,…ojo, que no digo politizados, y sobre todo éramos jóvenes.

También es cierto que no hubiese tenido que hacer ningún homenaje a Víctor porque nunca me olvidé ni de él ni de sus canciones, ni de lo que representó  y representaban una vez que lo comprendí, pero me he permitido hacer un homenaje a la Justicia que, aunque tarde, llega, y me permito el lujo de animarla para que no ceje en su empeño, por muy ciega que sea, de encontrar y poner en su sitio a los perpetradores de todos los desmanes que se comenten por el mundo.

¡Víctor, también recordamos a Amanda y Manuel!





Las linces van a responder a los obispos

17 03 2009

La reacción de la blogosfera y de las redes sociales no se ha hecho esperar y los obispos tendrán una contestación por parte de las mujeres, y de los que las apoyamos en sus decisiones, a la comparación que hacen en la campaña anti abortista de la protección del embrión humano a la que se le da a determinadas especies en peligro de extinción.

En el blog “Las linces” se llama a participación en la campaña a través de blogs, webs, y perfiles de las redes sociales en las que se participe.





¿Y si yo fuera Dios?

17 03 2009

Cartel de la campaña contra el aborto emprendida por la Conferencia Episcopal.

No me gusta volver sobre un mismo tema tan pronto, pero es que me lo han puesto a “huevo”.

Con este cartel de aquí al lado que en el día de hoy se puede ver en casi toda la prensa tanto digital como escrita, la Iglesia española inicia una campaña en contra de la reforma de la Ley del Aborto que prepara el Gobierno y en la que va a gastar un dineral, según se dice,  en función de las dimensiones que pretenden darle: 1.300 vallas publicitarias, 30.000 carteles para parroquias y centros católicos de todo el país, y ocho millones de dípticos informativos.

No es la primera vez que la Iglesia española, a través de los máximos responsables de la Conferencia Episcopal, se manifiesta contraria a alguna iniciativa legislativa. En esta ocasión dicen que se trata de una “ley injusta”, llegando a decir incluso que “no tiene carácter de ley”, en otras, como me temo que terminará ésta, salieron a la calle en contra de que se le reconocieran derechos a algunos colectivos que tradicionalmente han sido discriminados, imagino que con toda justicia, la misma con que la Iglesia brasileña ha excomulgado a la madre de la niña de 9 años que quedó embarazada al ser violada por llevarla a abortar, y a los médicos que le practicaron el aborto.

Por lo visto, a la cúpula, tampoco les ha hecho mucha gracia -como ya supuse- que Andrés, el niño al que le han hecho un trasplante de células del cordón umbilical de su hermano, se haya salvado porque el embrión que originó a Javier tuvo que ser elegido de entre otros por reunir una serie de cualidades que le convertirían en el salvador de su hermano y que los otros, los desechados, no tenían.

Creo que tienen derecho a mostrar su desacuerdo y oposición con lo que piensen que va en contra de su moral y la de los católicos  -no en vano se erigen en sus representantes-,  si bien no estoy con ellos en que traten de imponérsela al resto de ciudadanos, creyentes o no, que, además, no los tenemos, precisamente y por mérito propio, como referentes morales. Tampoco estoy de acuerdo en que el dinero que reciben del Estado sea utilizado para sus campañas, sobre todo si van en contra de lo que mayoritariamente pensamos el resto de ciudadanos del país. También creo que tenemos derecho a no estar de acuerdo con sus postulados y a manifestárselo a la cara sin que por ello deban sentirse atacados ni adoptar posturas victimistas.

Dicen que la Iglesia siempre ha ido con retraso al adaptarse a los cambios sociales, en adoptar decisiones, en modificar su ideario e incluso en asumir determinados posicionamientos científicos aún estando demostrados; debe ser esto lo que le confiere ese carácter tan conservador, tan conservador como que haya tardado 445 años en reconocerle a Galileo que “sin embargo, se mueve”, aunque a Galileo esto le suene a “chamusquina”.

Y a todo esto siguen perdiendo fieles, seguramente o porque no les ofrecen lo que les interesa o porque ya les cansa que hablen en su nombre sin que “comulguen”  con lo que dicen. Desde luego, si yo fuese Dios les quitaría la exclusiva de mi representación, o a lo mejor,  directamente, los expulsaba de mi templo.





No vamos a ser menos.

22 02 2008

La Red depara muchas sorpresas. La de hoy ha sido muy agradable porque, “bicheando” por ahí gracias a mi gripe y a Perico, me he enterado de que existe una iniciativa en contra de la abstención en mis mismas narices, ¡y yo sin enterarme!

Parece que los chicos y chicas de “No vamos a ser menos” se lo vienen currando desde hace algún tiempo exteriorizando e intentando remediar las causas de esa vergüenza ajena que tod@s sentimos por la baja participación en el referéndum de la reforma de nuestro Estatuto.

 

 





Defender la alegría

9 02 2008

Vídeo de la Plataforma de Apoyo a Zapatero.





9M Todos votamos

4 02 2008

Es manifiesta la necesidad de realizar todo lo que esté en nuestra mano para elevar la participación ciudadana en las próximas elecciones generales y andaluzas del próximo 9 de marzo.

banner9M

En la Red han surgido varias iniciativas y hoy me hago eco de una que NetoRaton2.0 recoge del grupo formado en Facebook por más de 200 ciberactivistas de todo el mundo y destinada a fomentar la participación de los muchos españoles y españolas, y también andaluces y andaluzas, que están repartidos por todo el Mundo y que pueden participar decisivamente.





Ciudadanía en red con Zapatero

13 01 2008