Una de cal y otra de arena de Obama: Cuba y Guantánamo.

18 04 2009

Han tenido que pasar 50 años para que una administración de EE.UU. reconozca que lo del bloqueo a Cuba ha sido “un fracaso”; todo un gesto que, junto a las reformas empredidas desde dentro, invita al optimismo.

Me ha gustado que la sra. Clinton haya usado esa expresión, “fracaso”, más que si hubiese dicho que no ha servido para nada, porque, paradójicamente, para algo sí ha servido.

Un enemigo exterior mantiene a la población de un país cohesionada con sus gobernantes y exacerba los sentimientos nacionalistas, por lo que el régimen castrista ha de estar muy agradecido a los distintos gobiernos de sus vecinos del norte por haber mantenido a los cubanos -a los de dentro- unidos en torno suyo tanto tiempo, obviando en muchos casos la falta de libertades a la que están sometidos. Y está claro que el bloqueo ha situado a los EE.UU. como un enemigo a la vista de los cubanos, que han visto en esa actitud una agresión y una injerencia.

También ha servido para crear una necesidad extrema en los habitantes de la isla de los bienes más básicos: medicinas, libros, material escolar, alimentos, …, por no hablar de móviles, ropa y cosas así . Ya se sabe qué pasa en cualquier sitio con la escasez y las prohibiciones,  que en seguida llega un “espabilado” sin escrúpulos y te monta un mercado negro.

El fin del embargo quizás traiga, además del progreso económico a Cuba , la necesaria apertura, si no el final, del régimen de los Castro y la llegada, por fin, de las libertades tan reclamadas y deseadas tanto desde dentro como desde fuera.

La de arena la ha dado la administración Obama cuando ha anunciado la renuncia a perseguir -y la intención de defender si fueran perseguidos por terceros países- a los agentes de la CIA que hayan efectuado torturas en el hasta ahora “limbo legal” de Guantánamo, porque dicen que cumplieron con sus obligaciones fiándose del asesoramiento legal de la Secretaría de Justicia; vamos, que los torturadores debieron pensar que práticas tales como la manipulación de la dieta, la desnudez, el empujar al interrogado contra superficies flexibles que simulaban un muro, las bofetadas, los medidos golpes en el abdomen, las posiciones forzadas, el agua fría, la privación de sueño, el uso de insectos para causar terror y las simulaciones de ahogamiento, …debían ser de las más normales, ya que los abogados de la casa -que no las tienen ahora todas consigo-  las habían recubierto de un pestilente tinte legal.





¿Y si yo fuera Dios?

17 03 2009

Cartel de la campaña contra el aborto emprendida por la Conferencia Episcopal.

No me gusta volver sobre un mismo tema tan pronto, pero es que me lo han puesto a “huevo”.

Con este cartel de aquí al lado que en el día de hoy se puede ver en casi toda la prensa tanto digital como escrita, la Iglesia española inicia una campaña en contra de la reforma de la Ley del Aborto que prepara el Gobierno y en la que va a gastar un dineral, según se dice,  en función de las dimensiones que pretenden darle: 1.300 vallas publicitarias, 30.000 carteles para parroquias y centros católicos de todo el país, y ocho millones de dípticos informativos.

No es la primera vez que la Iglesia española, a través de los máximos responsables de la Conferencia Episcopal, se manifiesta contraria a alguna iniciativa legislativa. En esta ocasión dicen que se trata de una “ley injusta”, llegando a decir incluso que “no tiene carácter de ley”, en otras, como me temo que terminará ésta, salieron a la calle en contra de que se le reconocieran derechos a algunos colectivos que tradicionalmente han sido discriminados, imagino que con toda justicia, la misma con que la Iglesia brasileña ha excomulgado a la madre de la niña de 9 años que quedó embarazada al ser violada por llevarla a abortar, y a los médicos que le practicaron el aborto.

Por lo visto, a la cúpula, tampoco les ha hecho mucha gracia -como ya supuse- que Andrés, el niño al que le han hecho un trasplante de células del cordón umbilical de su hermano, se haya salvado porque el embrión que originó a Javier tuvo que ser elegido de entre otros por reunir una serie de cualidades que le convertirían en el salvador de su hermano y que los otros, los desechados, no tenían.

Creo que tienen derecho a mostrar su desacuerdo y oposición con lo que piensen que va en contra de su moral y la de los católicos  -no en vano se erigen en sus representantes-,  si bien no estoy con ellos en que traten de imponérsela al resto de ciudadanos, creyentes o no, que, además, no los tenemos, precisamente y por mérito propio, como referentes morales. Tampoco estoy de acuerdo en que el dinero que reciben del Estado sea utilizado para sus campañas, sobre todo si van en contra de lo que mayoritariamente pensamos el resto de ciudadanos del país. También creo que tenemos derecho a no estar de acuerdo con sus postulados y a manifestárselo a la cara sin que por ello deban sentirse atacados ni adoptar posturas victimistas.

Dicen que la Iglesia siempre ha ido con retraso al adaptarse a los cambios sociales, en adoptar decisiones, en modificar su ideario e incluso en asumir determinados posicionamientos científicos aún estando demostrados; debe ser esto lo que le confiere ese carácter tan conservador, tan conservador como que haya tardado 445 años en reconocerle a Galileo que “sin embargo, se mueve”, aunque a Galileo esto le suene a “chamusquina”.

Y a todo esto siguen perdiendo fieles, seguramente o porque no les ofrecen lo que les interesa o porque ya les cansa que hablen en su nombre sin que “comulguen”  con lo que dicen. Desde luego, si yo fuese Dios les quitaría la exclusiva de mi representación, o a lo mejor,  directamente, los expulsaba de mi templo.





Sherezades

11 12 2008

Ayer tuve la oportunidad de asistir a un acto conmemorativo del sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el que se presentó la obra de Mohamed M. Hammú, ” Sherezades “, cuentos de mujeres bereberes.

El acto, organizado por la Asociación Cultural Kalathoussa y que estuvo presentado por el escritor Paco Huelva, fue, sin dudarlo, una reivindicación del papel de la mujer bereber como difusora de la cultura y los valores de su pueblo, y de la mujer, en general, en la sociedad.

Amén del paseo onírico por el desierto que supuso oír en la voz susurrante de Hammú la dramatización de tres de las historias recogidas en su libro, los asistentes tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre el hecho de que por encima de creencias religiosas, políticas o el grado desarrollo económico de una sociedad, en todos los continentes de nuestro mundo existe la triste coincidencia de la postergación femenina a papeles secundarios cuando no al desprecio total.

El cuentacuentos se encontró en su trabajo de recolección de estas historias de tradición oral con el propio convencimiento de las mujeres de que le harían perder su tiempo, tal es la manera en que se las ha concienciado ninguneándolas siglo tras siglo: el valioso tiempo masculino frente al suyo, que no vale nada. Se confesó sorprendido, si no escandalizado, de que a su llegada a Europa la situación de las mujeres -salvando algunas distancias- no difiriera en mucho de la que había conocido África. Se horrorizó al ver cómo un individuo podía maltratar a su compañera o llegar más allá hasta el punto de quitarle la vida.

Con su manera de contar las historias, copiada sin duda de la forma en que lo hacen las mujeres que se las contaron: cogidas de las manos -porque es muy importante tocar al otro para sentirlo-,  sentadas sobre la alfombra en el patio con los ojos cerrados  -para ver las historias-, ya de noche, en el único tiempo que pueden disponer para ellas después de un día eterno de  trabajo y después de que la más anciana entonara una cancioncilla para  poner en disposición al resto de compañeras a escucharla, relajó el ambiente hasta el punto de  arrancar con las moralejas de sus cuentos las sonrisas del auditorio;  pero a la vez consiguió sembrar la inquietud por un mundo más justo para aquellas “Sherezades” y el resto de mujeres de la tierra.

A Selma.