Son difíciles de casar las recetas de los gurús económicos de la derecha con los intereses de los trabajadores, pero así y todo el domingo día 15 de febrero tenemos convocada, en Málaga, una manifestación del PP de Andalucía a favor, según dicen, del empleo, y en la que no se contará, según parece, con la asistencia de la cúpula genovesa. La mayor marcha de la historia del PP-A.
Desde que el Partido Popular llegase a la oposición en las elecciones de marzo de 2004, han sido numerosas las ocasiones en las que ha tomado la calle esgrimiendo como argumento el apoyo a colectivos opositores por diversos motivos al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero: en defensa de la familia, a favor de la víctimas del terrorismo, … Salieron a la calle junto a la jerarquía eclesiástica unas veces, o junto a organizaciones como la AVT en otras, y en todas se dejaron ver símbolos pre constitucionales y se gritaron consignas por grupos de nostálgicos contra el Gobierno y su presidente, algunas del calibre “Zapatero, al hoyo con tu abuelo” o “Zapatero al paredón”, e incluso en una de ellas hubo un intento de agresión a un ministro del Gobierno, a pesar de que se trataba del actual Presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, tenido por uno de los más conservadores dentro del Partido Socialista.
Si bien en ocasiones anteriores el apoyo a la oposición frontal de los grupos ultra conservadores a la ley que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo, o la radicalidad mostrada en contra de una salida negociada con ETA fueron argumentos “vendibles” por el Partido Popular para echarse a la calle por estar próximos al ideario político de los simpatizantes de la derecha española, en ésta, la motivación ha sido tradicionalmente constitutiva de las reivindicaciones de la clase obrera y de la izquierda política en general.
Es de suponer la buena voluntad de los asistentes a la manifestación del domingo y que, como dice Antonio Sanz, “no vayan contra nadie” sino en defensa del empleo, aunque sea el propio Javier Arenas quien esté llamando a los jóvenes andaluces a la “rebelión” por la resignación del presidente de la Junta.
Para que cada quien sepa a lo que va, alguien debería explicar a los asistentes que las medidas que van a reclamar -las que el Partido Popular propugna según su ideario económico-, pasan por ahondar en la desregularización del mercado de trabajo al insistir en la “flexibilidad” -cosa que viene a traducirse en el abaratamiento del despido- y la reducción de costes salariales a través de la congelación – lo que eufemísticamente llaman moderación salarial-, de la minoración del gasto público en un momento en que es necesario mantener las inversiones, el consumo y las ayudas asistenciales a los trabajadores, y la reducción de impuestos a las empresas a las que, por cierto, no reclaman contención en sus beneficios.








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