El día de Europa y el voto del 7J.

9 05 2009
Fuente: Wikipedia

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Todavía, después de tanto tiempo, me sigue dando grima mirar esta fotografía.

Paradójicamente la democracia deparó finales distintos a la megalomanía de los que posaron en ella. Aznar recibió, en las carnes de Rajoy, el castigo por haber ignorado la opinión que los españoles y las españolas manifestamos en las calles mientras él permanecía embriagado sintiéndose un  gran líder mundial mientras ponía los pies sobre la mesa del presidente de los EE.UU. de América -del norte, claro- ,y por su mala gestión de los atentados del 11M. Hoy predica el neoconservadurismo desde el púlpito de la fundación que preside para perjudicar a su  propio partido y se dedica a los negocios familiares, además de seguir convencido de que fue un milagro para España y que nos sacó del rincón de la historia.

Blair, un político entre cuyos méritos está el haber terminado de manera negociada con el terrorismo en Irlanda de Norte, los empañó cuando desoyó también a su opinión pública en el caso de la Guerra de Irak, lo que costó a los británicos los atentendados de Londres de 2005, y tuvo un final no previsto como Primer Ministro dimitiendo en 2007 en favor de Gordon Brown. Curiosamente, desde el verano de ese año, ejerce como “enviado para la paz” al Oriente Medio -parece un eufemismo- representando a la Unión Europea, los Estados Unidos, Rusia y las Naciones Unidas.

El que dicen que es el peor Presidente de la historia de los EE.UU. de América -del norte, claro- dejó de serlo con los índices de popularidad por los suelos. Fue presidente como su padre y tuvo su Guerra de Irak como su padre, y de la manera que todos y todas sabemos y con las consecuencias que todos y todas conocemos. Su nefasto mandato abrió la búsqueda de la esperanza por parte del pueblo norteamericano depositándola en un presidente demócrata, que es, además, el primero negro de la historia del país. Debe dedicarse a sus cosas porque no sabemos nada de él.

Los que recordamos con tristeza aquellos días nos olvidamos, al dirigir nuestras fobias a estos tres, del cuarto de  esta  “foto de las Azores” -quizás porque en las más famosas sólo salen ellos-, pero no  parece justo porque  ninguneamos a Barroso con el tratamiento de convidado de piedra cuando, en realidad, ejercía de anfitrión. Quiso el destino que poco después de aquella barbaridad se jubilara del cargo el Presidente de la Comisión Europea -Romano Prodi- y, que tan solo dos años después de haber sido elegido primer ministro luso, dimitiera para sucederle en el cargo por elección del Consejo de Europa, lo que le ha supuesto, a mi entender, un premio totalmente inmerecido.

Pido perdón por todo este tedioso repaso pero, como hoy es el día de Europa, me ha pedido el cuerpo expresar que no me gusta quien la preside, y que creyendo que en domocracia es posible enmendar los errores, recordar que, anque Barroso cesa este año en el cargo, tenemos en nuestras manos la posibilidad de decidir con nuestros votos el próximo 7 de junio para que cosas como ésta no sucedan.