Cirque du Soleil.- Varekai

19 02 2009

Llevo casi una semana dándole vueltas al asunto. Me refiero a si escribir este post o no hacerlo. Al principio lo tuve muy claro impresionado como estaba pero, al “brujulear” por la Red y ver que había bastante gente que había escrito sobre lo mismo, desistí.

Anoche estuve viendo vídeos y comentándolos con una amiga y la idea me volvió a rondar. No todo el mundo aporta la misma visión porque cada uno tiene una experiencia distinta y, por ello, no quiero privarme, ni privar a l@s dos o tres que os asomáis por aquí, de contar la mía:

A mí nunca me gustó el circo. Así es como tengo que decirlo porque es la realidad. Siempre me pareció deprimente, sobre todo cuando imaginaba lo que había detrás, lo que no se ve en la pista. Así es que cuando recibí la invitación estuve a punto de rechazarla. Luego me dejé convencer por aquello del “esto no es circo” y el viernes me fui a Sevilla -como el que perdió la silla- a ver el espectáculo “Varekai”. Tengo que reconocer que nunca he dado mi brazo a torcer con mayor placer. Fue una maravilla.

Si bien es cierto que yo tenía razón -es circo-, es un circo distinto porque escapa al convencionalismo de lo que tradicionalmente hemos entendido por tal. Los números se insertan en un argumento, los acróbatas y trapecistas cuentan una historia y se convierten también en actores, la pista se transforma en un escenario, los músicos tocan en directo y los cantantes acompañan continuamente a los “actores” integrados en la escena. ¡La música!, …sólo por ella merece la pena ir a ver el espectáculo. Faltan ojos para ver, oídos para oír, …sentidos para sentir.

Me parece que ni todo lo que pudieseis ver por ahí, ni lo que yo con mis palabras pudiese expresar podrían explicar la sensación vivida,  por ello os aconsejo que si tenéis la oportunidad de verlo, no os lo perdáis.