Sherezades

11 12 2008

Ayer tuve la oportunidad de asistir a un acto conmemorativo del sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el que se presentó la obra de Mohamed M. Hammú, ” Sherezades “, cuentos de mujeres bereberes.

El acto, organizado por la Asociación Cultural Kalathoussa y que estuvo presentado por el escritor Paco Huelva, fue, sin dudarlo, una reivindicación del papel de la mujer bereber como difusora de la cultura y los valores de su pueblo, y de la mujer, en general, en la sociedad.

Amén del paseo onírico por el desierto que supuso oír en la voz susurrante de Hammú la dramatización de tres de las historias recogidas en su libro, los asistentes tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre el hecho de que por encima de creencias religiosas, políticas o el grado desarrollo económico de una sociedad, en todos los continentes de nuestro mundo existe la triste coincidencia de la postergación femenina a papeles secundarios cuando no al desprecio total.

El cuentacuentos se encontró en su trabajo de recolección de estas historias de tradición oral con el propio convencimiento de las mujeres de que le harían perder su tiempo, tal es la manera en que se las ha concienciado ninguneándolas siglo tras siglo: el valioso tiempo masculino frente al suyo, que no vale nada. Se confesó sorprendido, si no escandalizado, de que a su llegada a Europa la situación de las mujeres -salvando algunas distancias- no difiriera en mucho de la que había conocido África. Se horrorizó al ver cómo un individuo podía maltratar a su compañera o llegar más allá hasta el punto de quitarle la vida.

Con su manera de contar las historias, copiada sin duda de la forma en que lo hacen las mujeres que se las contaron: cogidas de las manos -porque es muy importante tocar al otro para sentirlo-,  sentadas sobre la alfombra en el patio con los ojos cerrados  -para ver las historias-, ya de noche, en el único tiempo que pueden disponer para ellas después de un día eterno de  trabajo y después de que la más anciana entonara una cancioncilla para  poner en disposición al resto de compañeras a escucharla, relajó el ambiente hasta el punto de  arrancar con las moralejas de sus cuentos las sonrisas del auditorio;  pero a la vez consiguió sembrar la inquietud por un mundo más justo para aquellas “Sherezades” y el resto de mujeres de la tierra.

A Selma.





Juan Ramón otra vez en Nueva York

24 09 2008

Una conferencia del hispanista Gonzalo Sobejano y un concierto del pianista de Nerva Javier Perianes entre otros actos e intervenciones, serán el pistoletazo de salida oficial -las sesiones de tarabjo comeinzan por la mañana- del Congreso Internacional Juan Ramón Jiménez: NYC, ciudad y poesía, que supondrá en palabras de la presidenta de la Diputación de Huelva, Petronila Guerrero, “la posibilidad de abrir de la mejor manera posible la conmemoración del Trienio juanrramoniano al público hispanoamericano”.

En el miso acto, que tendrá lugar en el Instituto Cervantes de Nueva York, será presentada una colección de 48 volúmenes con la obra del poeta de Moguer, de una edición cuidada y prologados por diversos escritores de renombre, y que permitirá poner a Juan Ramón en las librerías hispanoamericanas según se propuso como  objetivo el Comité Organizador del Trienio que ahora finaliza.





Las marinas de Juan Ramón

5 09 2008
Marina original de Juan Ramón Jiménez (1898).© Copyright EL CULTURAL. Prensa Europea del Siglo XXI, S.A

Juan Ramón Jiménez, Marina, 1898. Fundación Juan Ramón Jiménez, Moguer

Verano nostálgico

LA brisa de la siesta, triste de sol nublado,
aletea y se dobla, como una mariposa,
tras la calina huida, el sol de cristal violado
camina hacia el poniente como una mustia rosa…

El ensueño es nostálgico. Una mujer romántica
y morena, vestida de nevadas batistas
en un balcón antiguo de la ciudad atlántica
pierde sus ojos grandes en el mar…

Vagas vistas
de costas que parecen de otro país, pequeñas
por el nublado, evocan horas de adolescencia
y estampas con piraguas, con visiones isleñas
tornan, entre una larga y ardiente somnolencia…

Éste es uno de los cinco poemas inéditos de JRJ que han sido descubiertos por José Antonio Expósito en  la Sala Zenobia-Juan Ramón de Puerto Rico y que ahora comenta para el suplemento de El Mundo, “El Cultural” publicado el día 4.

Fueron escritos entre 1909 y 1912 en el retiro moguereño de nuestro eterno poeta.