Te recuerdo…Víctor.

27 05 2009

Yo siempre he creído en la Justicia. Es cierto que muchas veces me he cabreado porque considero que va lenta, pero luego me he contentado con aquello de que más vale lento, pero seguro. Aunque lo mismo luego me vuelve a mosquear con eso de las prescripciones o las eximentes de la obediencia debida.

La noticia salta hoy a los medios: han detenido a los asesinos de Víctor Jara;  sólo han tardado casi 36 años, si bien es cierto que contaron con la colaboración de todos los que mandaron en su país, todos esos años, para no ser descubiertos.

Los de mi generación conocimos todas sus canciones y algunas veces, en nuestra adolescencia, no tuvimos consciencia real de lo que Víctor Jara ni sus canciones representaban. Ciertamente, éramos unos jóvenes muy políticos,…ojo, que no digo politizados, y sobre todo éramos jóvenes.

También es cierto que no hubiese tenido que hacer ningún homenaje a Víctor porque nunca me olvidé ni de él ni de sus canciones, ni de lo que representó  y representaban una vez que lo comprendí, pero me he permitido hacer un homenaje a la Justicia que, aunque tarde, llega, y me permito el lujo de animarla para que no ceje en su empeño, por muy ciega que sea, de encontrar y poner en su sitio a los perpetradores de todos los desmanes que se comenten por el mundo.

¡Víctor, también recordamos a Amanda y Manuel!





¡A ésta es!

3 04 2009

Cualquiera que durante los próximos días se dejara caer por alguno de los rincones de Andalucía,  podría llevarse una impresión errónea sobre la religiosidad de este pueblo.

No quiero poner de manifiesto aquí, ni siquiera insinuarlo, que al pueblo andaluz le falte este sentimiento, cada uno la tendrá en la dosis que lo estime oportuno, pero tampoco es conveniente establecer conclusiones sobre él a tenor de lo que pudiera observarse a riesgo de equivocarse.

Cierto es que durante la Semana Santa andaluza no es difícil, sino todo lo contrario, encontrarse de lleno, por cualquier pueblo o ciudad, con una serie de imágenes acompañadas por multitud de “nazarenos” que con sus túnicas y capirotes procesionan por las calles entre una multitud expectante. Como puede suceder con otras manifestaciones religiosas tales como las romerías, incluidas las más grandes como la de la Virgen de la Cabeza o la de El Rocío, hay que saber sopesar y también diferenciar en ellas la componente religiosa de otra serie de factores que promueven la participación y asistencia a estos actos como puedan ser el cultural, la tradición y, cómo no, la pura diversión.

En muchas de nuestras ciudades y pueblos los pasos de Semana Santa amén -nunca mejor dicho- de su simbología, son obras de arte, y no es ése el único arte que puede apreciarse en las calles en esto días.  No es difícil encontrarse viendo las procesiones, junto a personas que lo viven con espiritualidad, a una gran masa que aprecia la belleza de la imaginería, las tallas de los pasos, los bordados de los palios y el arte de las cuadrillas de costaleros cuando marchan al son de Campanilleros tocado por las bandas que acompañan a los pasos.

Entre nosotros viven verdaderos entendidos, con sentimientos religiosos o no, a los que les gusta buscar los rincones más pintorescos y menos concurridos, de esos que tenemos en Málaga, Sevilla, Cádiz, Granada, Huelva, Ayamonte y otros tantos lugares de nuestra geografía, para apreciar una buena “levantá” tras el golpe de llamador -¡a ésta es!-, y una buena “chicotá” mientras se escuchan, en el silencio de la noche, las voces del capataz que, convertido en los ojos de los que llevan el paso sobre sus hombros, da las indicaciones para salvar una esquina, un cable del tendido eléctrico o cualquier otro obstáculo sin dañar las tallas o los adornos, deleitarse con el sonido del arrastrar de los pies de los costaleros y del batir de las bambalinas del palio sobre los varales, y con el olor a cera mezclado con el del azahar. Todo esto tiene algo de mágico que atrae tanto al religioso como al que vive, sin faltar al respeto del anterior, la Semana Santa en la calle con un recogimiento, digamos, distinto del de la fe.

Puede llamar la atención del foráneo que, con su idiosincrasia, este pueblo pueda compaginar lo religioso con lo profano, el recogimiento con la alegría, la devoción con la diversión… Lógicamente, nadie pretende que se nos entienda.





Baeza y en casa.

3 03 2009

Hoy tenía dudas sobre qué imagen enseñaros.

Me he sentido miembro de la Compañía de Ballesteros reconquistando la ciudad junto a Fernando III y entrando por la Puerta de Jaén, alumno de D. Antonio Machado al sentarme en los pupitres de su aula -donde todavía se conserva su mesa y su silla de profesor y hasta un paraguas colgado de un perchero-, y mirando a las columnas del claustro del instituto en que enseñaba a través de la ventana por donde, seguramente, él miró miles de veces, me he sentido también mozárabe o judío convirtiéndose al cristianismo atravesando esta puerta de la Catedral, e incluso un extra de la película “El capitán Alatriste” que se rodó por esos callejones.

Pero he ilustrado la entrada con un detalle de la escalera del Palacio de Jabalquinto. Me ha sobrecogido el saber que muchos de los monumentos de esta hermosa ciudad se han perdido para siempre, y que esta maravilla de palacio estuvo a punto de ser uno de ellos a no ser por la inversión realizada por la Junta de Andalucía en su recuperación para convertirlo en una de las sedes, la Antonio Machado, de la UNIA.

Mañana, al tajo.





Naturaleza. Hoy toca sierra.

2 03 2009

Un madrugón, y sigue lloviendo.

Con estos aperitivos podría dar la sensación de que uno anda quemado del tiempo que ha pillado por aquí. No voy a negar que me hubiese gustado que hubiera hecho mejor tiempo este largo -para mí, lo siento por vosotr@s- fin de semana. Andar continuamente bajo la lluvia puede hacerte pensar en que lo has desperdiciado pero, ¡qué sabio fue aquel que dijo aquello de que “a buen tiempo buena cara”!, -aunque también cabría citar aquel que dice que “el que no se consuela es por no quiere”, os aseguro que no es el caso-.  Hoy he estado haciendo una ruta de esas en todo terreno -si no sería imposible llegar a esos sitios- que nos ha llevado al nacimiento del río Borosa.

La sierra está espectacular. Aún quedan restos de la nieve que cayó hace unas semanas y la lluvia fina, que no cesa, mantiene la vegetación y la tierra con un grado de humedad que hace que todo parezca más verde. La bruma hace que tanto los árboles como los picos de las montañas parezcan que estén emergiendo de algún tipo de hechizo.

La foto que os traigo hoy es del mismo nacimiento del río Borosa, y creo que ella misma justifica el madrugón, los kilómetros y el traqueteo del camino.





Úbeda bajo la lluvia

1 03 2009

Pudiera parecer, más en el sur, que la lluvia puede hacer desistir de realizar una visita de estas características. Aunque algo nos hemos mojado ha valido la pena. Dicen que Úbeda es una joya del Renacimiento y estoy convencido de que lo es también bajo la lluvia.

Lo malo de hacer de turista en estas circunstancias es que te da un no sé qué sacar la cámara de fotos por aquello de que se moje, que ya se sabe lo que le sucede a estos aparatos cuando se mojan. Afortunadamente, en una tregua, se puede obtener una imagen que merece la pena conservar aunque, como la que muestro al lado, esté algo enturbiada por la niebla.

La imagen corresponde a la Capilla del Salvador, que en realidad se trata de panteón que se mandó construir D. Francisco de los Cobos, un prohombre local,  que se atribuye al arquitecto de la época Siloé y que terminó Vandelvira.





Día de Andalucía

28 02 2009

sierracazorlaNo quería que se me pasara esta fecha sin hacer una mención al día de Andalucía.

Como se dice por ahí no hay una única Andalucía, como sucede, por otra parte, con el resto de comunidades de España. Hoy lo celebro desde otra Andalucía que no es mi habitual Andalucía, pero que es igual o más bella si cabe.

El efecto de los almendros -y de los frutos de hueso en general- en flor otorga a la Sierra de Cazorla este aspecto tan singular: el blanco de la flor sobre el verde del olivo, y al fondo la sierra cubierta de nubes.





Voces

27 02 2009

Cuando uno está acostumbrado a leer lo que escribe otra persona y no tiene consciencia de sus rasgos físicos, tiende a ponerle rostro e incluso voz. Suele pasar también con los locutores y locutoras de radio. Estos sí tienen voz, pero no tienen rostro. En la tele es distinto, porque quien te habla desde esa ventana lo hace con una voz y una cara que no te dejan imaginar.

Todos tenemos voz y tenemos cara. Es reconfortante saber que el locutor o la locutora de la radio te pueden hablar con sus propias caras y no con las que les habíamos imaginado. También sosiega saber que el escritor o la escritora tienen una voz propia, con la que te leen sus textos, distinta de la que les pusimos en nuestras cabezas para nuestra tranquilidad.

Es verdad que, como tantas veces la ficción supera a la realidad, tendemos a idealizar a las personas por lo que imaginamos de ellas, sus voces y sus caras también, y les adjudicamos rasgos que, para ellos, entendemos perfectos según nuestra propia idea de la perfección o por nuestro puro antojo y comodidad.  Si tenemos que idealizar, que sea con nuestros patrones y, lógicamente, fantasías.

La vida da muchas vueltas y a veces, como canta Serrat, nos besa en la boca y te das cuenta de  que aquello que se idealiza de otro es fácilmente superable por la realidad, y que ésta resulta más cálida, por humana, aunque a veces juegue a esconderse de nosotros. Eso sí que sosiega.





Fumando espero.

25 02 2009

Se puede decir que los de mi edad -y los mayores que yo- no tuvimos otra oportunidad que la de ser fumadores, porque sin fumar no eras nadie. ¿Como ibas a ser a los 12 o 13 el “muchachito” de la peli que acababas de ver en el cine sin fumar? Los demás niños se reían de mí -y yo de ellos- cuando me ponía verde por las arcadas, pero ahí estuvo el tío que aprendió a fumar,…más de la cuenta, diría yo.

Llevo sin fumar lo que lleva en vigor la “ley antibaco”,desde el 1 de enero de 2006, es decir,algo más de tres años. Si a esto le sumo los trece que me tiré sin ser fumador activo -porque pasivo lo fui desde que nací- podría decir que he estado sin fumar tan sólo un mísero 38,44% del total de mi vida, porcentaje que, dicho sea de paso, espero ir aumentando, lógicamente, con la edad.

No piensen los grandes fumadores que si digo esto, que conseguí dejar de fumar, será porque era un fumador ocasional de esos que se fuman un cigarrillo en las ocasiones especiales, de los de bodas, bautizos y comuniones, o de los de la comida con los amigos,…de los que me dan envidia. Cuando dejé de fumar no lo hacía nada mal. Dos paquetes y medio de Ducados y algún que otro “purito” caían a diario; todo esto, claro está, sin estar de fiesta, ahí ya ni se sabe. Su trabajo costó, e incluso algún susto provocado por un ataque de ansiedad y algún que otro kilo de más con el que ando a la gresca.

Se puede decir que fui uno de aquellos a los que la incomodidad que le iba a suponer el seguir fumando sedujo para dejar de hacerlo definitivamente, porque a la mayoría de los fumadores nos preocupa tan poco nuestra propia salud que son otros los motivos que nos llevan a dejar el tabaco. Objetivo cumplido y bien por la ley.

Estos días, en la prensa, aperecen noticias sobre la ley que dicen que ésta está agotada, que no está incentivando la disminución del hábito y que el consumo está estancado. Pero lo más grave que he leído al respecto tiene que ver con la vulneración de los derechos -del derecho a no fumar- de miles de trabajadores de la hostelería que se ven obligados a desenvolverse en un hábitat cargado por el humo de los clientes de los restaurantes, bares y otros locales donde la ley permite que se fume. Cifran en 1000 las muertes entre estos trabajadores que se podrían haber evitado si la ley hubiese prohibido fumar en los espacios cerrados las que, unidas a otras 1200 de fumadores pasivos -clientes- en estos locales, elevan el total de víctimas causadas por la permisividad de la ley a 2200.

No soy un ex fumador -o no sé si decir fumador, porque creo que esto no se deja del todo-  intransigente ni estoy en contra de los fumadores. Es más, me gusta salir con algún compañero o compañera del trabajo a la calle, acompañarlos a echar el cigarro y, de paso, alargar la nariz para pillar “pasivamente”, aunque a voluntad, el aroma de su cigarrillo. La verdad es que se han creado buenas tertulias a las puertas de los lugares de trabajo, y hasta han surgido nuevos lazos de amistad o se han reforzado otros. Pero si está demostrado que ” EL TABACO PERJUDICA SERIAMENTE LA SALUD”, deberíamos pensar más en la de los que no quieren fumar y se ven forzados a ello, que en la de los que voluntariamente se someten al placer del humo, y menos en su comodidad.

Yo prometo seguir acompañándoos.





Cirque du Soleil.- Varekai

19 02 2009

Llevo casi una semana dándole vueltas al asunto. Me refiero a si escribir este post o no hacerlo. Al principio lo tuve muy claro impresionado como estaba pero, al “brujulear” por la Red y ver que había bastante gente que había escrito sobre lo mismo, desistí.

Anoche estuve viendo vídeos y comentándolos con una amiga y la idea me volvió a rondar. No todo el mundo aporta la misma visión porque cada uno tiene una experiencia distinta y, por ello, no quiero privarme, ni privar a l@s dos o tres que os asomáis por aquí, de contar la mía:

A mí nunca me gustó el circo. Así es como tengo que decirlo porque es la realidad. Siempre me pareció deprimente, sobre todo cuando imaginaba lo que había detrás, lo que no se ve en la pista. Así es que cuando recibí la invitación estuve a punto de rechazarla. Luego me dejé convencer por aquello del “esto no es circo” y el viernes me fui a Sevilla -como el que perdió la silla- a ver el espectáculo “Varekai”. Tengo que reconocer que nunca he dado mi brazo a torcer con mayor placer. Fue una maravilla.

Si bien es cierto que yo tenía razón -es circo-, es un circo distinto porque escapa al convencionalismo de lo que tradicionalmente hemos entendido por tal. Los números se insertan en un argumento, los acróbatas y trapecistas cuentan una historia y se convierten también en actores, la pista se transforma en un escenario, los músicos tocan en directo y los cantantes acompañan continuamente a los “actores” integrados en la escena. ¡La música!, …sólo por ella merece la pena ir a ver el espectáculo. Faltan ojos para ver, oídos para oír, …sentidos para sentir.

Me parece que ni todo lo que pudieseis ver por ahí, ni lo que yo con mis palabras pudiese expresar podrían explicar la sensación vivida,  por ello os aconsejo que si tenéis la oportunidad de verlo, no os lo perdáis.





Confesiones fotográficas

13 01 2009

Tengo que advertir antes de nada que no pretendo presentarme como fotógrafo, ni siquiera como aprendiz de tal. En realidad me gusta la fotografía, pero nunca, hasta el momento, he tenido la paciencia suficiente para hacer uno de esos cursos de fotografía digital que hay por ahí y de los que tengo localizados varios y siempre dejo para otro momento; ni para leerme el manual de instrucciones de la cámara de fotos. Tampoco me he hecho el propósito para este año de aprender de una vez por todas esos conceptos de la profundidad de campo, la velocidad de obturación, la iluminación y todas esas cosas de las que hablan los verdaderos fotógrafos y los buenos aficionados y con los que coqueteé en aquellos tiempos de la foto analógica. Tengo, además, amigos muy buenos aficionados, casi -y sin el casi-, profesionales que no se cansan de recriminarme  los horizontes caídos, no jugar con las luces, ni con los fondos, ni con los encuadres…

Sí reconozco que de vez en cuando me gusta coger la máquina y, poniéndola en automático o alguno de sus programas predefinidos para no complicarme la vida, hacer alguna foto cuando veo algo que me gusta, y reconozco que lo seguiré haciendo.

La historia de esta foto es tan simple como lo que acabo de contar: un día ves una planta que tienes en casa, te sorprende su belleza -a pesar de que estás acostumbrado a verla a diario- y al mirar por la ventana y ver la luz de la tarde y el cielo tan azul y brillante, sacas la planta cámara en mano a un lugar donde puedas recoger todas esas sensaciones a la vez.

El hecho de compartirla aquí, hoy, se debe a que soy incapaz de negárselo a una de mis debilidades y porque las otras, cuando la vean, seguro que le dan la razón.