Pudiera parecer, más en el sur, que la lluvia puede hacer desistir de realizar una visita de estas características. Aunque algo nos hemos mojado ha valido la pena. Dicen que Úbeda es una joya del Renacimiento y estoy convencido de que lo es también bajo la lluvia.
Lo malo de hacer de turista en estas circunstancias es que te da un no sé qué sacar la cámara de fotos por aquello de que se moje, que ya se sabe lo que le sucede a estos aparatos cuando se mojan. Afortunadamente, en una tregua, se puede obtener una imagen que merece la pena conservar aunque, como la que muestro al lado, esté algo enturbiada por la niebla.
La imagen corresponde a la Capilla del Salvador, que en realidad se trata de panteón que se mandó construir D. Francisco de los Cobos, un prohombre local, que se atribuye al arquitecto de la época Siloé y que terminó Vandelvira.







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