Ahora, también, tienen motivo

9 02 2009

Son difíciles de casar las recetas de los gurús económicos de la derecha con los intereses de los trabajadores, pero así y todo el domingo día 15 de febrero tenemos convocada, en Málaga, una manifestación del PP de Andalucía a favor, según dicen, del empleo, y en la que no se contará, según parece, con la asistencia de la cúpula genovesa. La mayor marcha de la historia del PP-A.

Desde que el Partido Popular llegase a la oposición en las elecciones de marzo de 2004, han sido numerosas las ocasiones en las que ha tomado la calle esgrimiendo como argumento el apoyo a colectivos opositores por diversos motivos al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero: en defensa de la familia, a favor de la víctimas del terrorismo, … Salieron a la calle junto a la jerarquía eclesiástica unas veces, o junto a organizaciones como la AVT en otras, y en todas se dejaron ver símbolos pre constitucionales y se gritaron consignas por grupos de nostálgicos contra el Gobierno y su presidente, algunas del calibre “Zapatero, al hoyo con tu abuelo” o “Zapatero al paredón”, e incluso en una de ellas hubo un intento de agresión a un ministro del Gobierno, a pesar de que se trataba del actual Presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, tenido por uno de los más conservadores dentro del Partido Socialista.

Si bien en ocasiones anteriores el apoyo a la oposición frontal de los grupos ultra conservadores a la ley que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo, o la radicalidad mostrada en contra de una salida negociada con ETA fueron argumentos “vendibles” por el Partido Popular para echarse a la calle por estar próximos al ideario político de los simpatizantes de la derecha española, en ésta, la motivación ha sido tradicionalmente constitutiva de las reivindicaciones de la clase obrera y de la izquierda política en general.

Es de suponer la buena voluntad de los asistentes a la manifestación del domingo y que, como dice Antonio Sanz, “no vayan contra nadie” sino en defensa del empleo, aunque sea el propio Javier Arenas quien esté llamando a los jóvenes andaluces a la “rebelión” por la resignación del presidente de la Junta.

Para que cada quien sepa a lo que va, alguien debería explicar a los asistentes que las medidas que van a reclamar -las que el Partido Popular propugna según su ideario económico-, pasan por ahondar en la desregularización del mercado de trabajo al insistir en la “flexibilidad” -cosa que viene a traducirse en el abaratamiento del despido- y la reducción de costes salariales a través de la congelación – lo que eufemísticamente llaman moderación salarial-, de la minoración del gasto público en un momento en que es necesario mantener las inversiones, el consumo y las ayudas asistenciales a los trabajadores, y la reducción de impuestos a las empresas a las que, por cierto, no reclaman contención en sus beneficios.





Ocho pasos

19 01 2009
ALEJANDRO RUESGA - 18-01-2009

Miles de mujeres hacen cola en Agadir.- ALEJANDRO RUESGA - 18-01-2009 El País


Un beso,
solamente un beso,
separa
la boca de África
de los labios de Europa.

Liman Boisha.

En vez del beso al que se refiere el poeta saharaui, lo que separa de Europa a las mujeres marroquíes de la bella foto de Alejandro Ruesga que ilustra el reportaje de Manuel Planelles publicado ayer por el diario El País, son ocho pasos.





Crisis, paro e inmigración.

15 09 2008

La crisis ha hecho volver la mirada hacia los obreros de la construcción y sus empresas auxiliares que, debido al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, han perdido sus empleos. La pretensión parece haber sido, en un principio, la de sustituir a los trabajadores inmigrantes que han estado realizando las tareas agrícolas, campaña tras campaña, por mano de obra local procedente de esta bolsa de desempleo.

Así en pleno verano el alcalde de Cartaya, municipio pionero y piloto en la contratación en origen a través del Proyecto AENAS-Cartaya, pidió públicamente que se priorizara la contratación de los parados locales en las campañas agrícolas. Voces en el mismo sentido partieron de alcaldes del Partido Popular y de empresarios del sector, si bien estos últimos mostraron sus reticencias a emplear a este colectivo porque no se asegura su rendimiento en tareas agrícolas, y a abandonar la contratación de unos trabajadores que ya habían dado buenos resultados en campañas anteriores.

A esto se añadió la polémica surgida a cuenta de las declaraciones del ministro Corbacho que dijo que “no parece razonable que en un mercado como el español, con 2,5 millones de desempleados, sigamos recurriendo a la contratación en origen”. Las correcciones por miembros del Gobierno y desde el PSOE onubense no se hicieron esperar. Determinados sectores de nuestra economía se paralizarían, seguramente, sin los inmigrantes.

Hoy se ha sumado a la fiesta de los despropósitos Rajoy vinculando de manera irresponsable crisis, paro e inmigración. Ha venido a decir que mientras 20.000 andaluces -dato que no es cierto- han pedido trabajo en Francia para la vendimia, hay 180.000 extranjeros cobrando el paro.

¿Qué puede suceder entonces para que sector agrícola tenga que recurrir a un contingente de tan elevado de inmigrantes cada temporada si los índices de paro existentes entre los trabajadores locales son y han venido siendo tan voluminosos, o para que incluso estos prefieran irse fuera de España antes que ocuparse en las labores de aquí?

Quizás, queriendo hacer un asociación malintencionada y xenófoba, Rajoy haya precipitado la respuesta a la pregunta. Todo apunta a que los trabajadores locales no desean realizar las labores que el campo andaluz les ofrece por mal pagadas, ya que según el diario El País en la vendimia francesa un trabajador viene a cobrar un 45% más con una menor jornada laboral que en el campo andaluz.

Seguramente ésta también sea la razón por la que los trabajodores en paro desechan las labores agrícolas en el campo onubense: el bajo sueldo y las malas condiciones laborales, y se pondría de manifiesto de nuevo cómo la mano de obra inmigrante viene a ocupar las tareas que los trabajadores españoles desechan. ¡5.38 euros la hora. unos 37 euros diarios!